Mercados Navideños en la ruta del Danubio

Por Migdalia Medina

 

Como en todos los países cristianos, la Navidad es una época especial. Cada ciudad la celebra de la manera más tradicional posible y algunas se convierten en gran atractivo turístico.

 

Uno de los eventos que cada vez tiene más seguidores son los mercados navideños de Europa. Y una manera fácil, cómoda y a todo lujo de recorrerlos es a bordo de uno de los barcos de río de AmaWaterways.

 

En la revista GO tuvimos oportunidad de realizar el itinerario de mercados navideños por el Danubio en la embarcación AmaSerena, uno de los más nuevos de AmaWaterways y que tiene capacidad para 162 pasajeros. A lo largo de este trayecto se visitan las ciudades de Budapest (Hungría), Viena, Salzburgo (Austria), Regensburg y Nuremberg (Alemania) y sus respectivos mercados navideños. Además, como parte del programa combinado de crucero y terrestre que ofrecen, pudimos visitar Praga, en República Checa. El ambiente navideño a bordo del AmaSerena fue el complemento perfecto para disfrutar de una mágica Navidad. Para ellos todo detalle cuenta. Sus decoraciones, atracciones musicales y oferta gastronomía armonizan con el gran espíritu festivo.

 

Si está en sus planes disfrutar de alguno de los elegantes barcos de AmaWaterways y hacerlo durante la época de mercados navideños le recomiendo no dejarlo para luego y programarse con antelación ya que, por su tamaño y capacidad de las embarcaciones, la disponibilidad es limitada. Hay que reservar con tiempo, incluso hasta un año antes, ya que cada vez es mayor el número de viajeros que quiere disfrutar de este evento. Otro detalle al planificar el viaje es considerar las fechas de apertura de los mercados, pues varían de un país a otro y debe asegurarse de que estarán abiertos durante su visita. Aunque el clima es muy frío, eso es parte de la experiencia y además, será el pretexto ideal para disfrutar de sus bebidas y comidas típicas tradicionales, mientras escoge sus artesanías favoritas.

 

Budapest
Nuestro recorrido por el Danubio se inició en Budapest, capital húngara y allí, muy cerca del AmaSerena estaban los mercados en la plaza Vorosmarty y en la San Esteban, adyacente a la basílica. Las decoraciones que ambientan la ciudad, y muy en especial los mercados son todo un espectáculo. El despliegue gastronómico y de productos artesanales en estos mercadillos es muy diverso. El mercado es el escenario ideal para la degustación de platos típicos húngaros. Hay algunos que no deberían escapar de su selección, como el famoso dulce ‘Kürtöskalács’ o pastel de chimenea. Este proviene de Transilvania y es una masa fina en forma de cono con un agujero en su interior. Están cubiertos con canela, cacao y/o nueces, también los hay con almendra, coco y chocolate. Yo probé el de cacao acompañado por una taza de chocolate caliente, por cierto, exquisito, y tenga en consideración que son bastante grandes por lo que fácilmente dos personas pueden comer de él.

 

Los mercados están impregnados con el delicioso aroma proveniente de la confección del famoso pastel ‘strudel, cuyo origen proviene de las tierras austrohúngaras. También está el ‘Kemyérlangos’, un pan muy finito que se hace en hornos de arcilla. Es preparado con tocino ahumado y cebolla. El ‘Lángos’ es otro tipo de pan, pero frito, con queso y salsas. Una variedad de carnes a la parrilla, y las famosas salchichas ‘Kolbasz’ no deben faltar en su agenda gastronómica, y hay que acompañarlas con el tradicional ponche caliente ‘bor forralt’, aromatizado con especias, naranja y canela. Muchos de los puestos sirven este ponche en tazas con decoración temática navideña.

 

Uno de los lugares más emblemáticos de Budapest es el Café Gerbeaud, establecido en la plaza Vorosmarty desde el 1870, y que aún es reconocido por servir los mejores helados en Budapest. Tiene como tradición durante la época, exhibir a través de sus ventanales el calendario de Adviento, y diariamente a las 5:00 de la tarde cada una de las ventanas se abre para mostrar la obra de uno de los 24 artistas húngaros contemporáneos que participan en el evento.

 

Ya en ánimo de compras, en el mercado de la plaza Vorosmarty encontrará más de un centenar de pintorescas casetas rústicas en madera que ofrecen una extensa gama de artesanías húngaras, certificadas por la Asociación de Artistas Folklóricos Húngaros. Hay bellezas, desde sombreros y guantes hechos a mano en piel de cordero, cerámicas y porcelanas de Herend y Zsolnay, piezas en hierro y productos orfebres, juguetes en madera, y mucho más. Los puestos de decoraciones navideñas y dulces en sus distintas expresiones son la orden del día. Una recomendación: si ve algo que le guste, cómprelo. No necesariamente lo va a conseguir en otro mercado. Aunque hay piezas cuya oferta se repite en otros mercados, hay otras que no, ya que son únicas de la región.

 

Viena
En Viena experimentan de forma muy apasionada los mercados navideños, que cargan unos 700 años de tradición. Los hay en muchas plazas y paseos peatonales, en parques, barrios y en jardines de palacios. Hay unos que son parada obligada en la agenda, ubican alrededor del centro histórico de Viena. Hay que tener presente, que una cosa son los mercados durante el día y otra lo son en la noche. Las iluminaciones son singularmente todo un espectáculo. Estos mercados permanecen abiertos durante las cuatro semanas que preceden a la festividad de Adviento.

 

Durante nuestro recorrido tuvimos oportunidad de visitar uno de los mercados navideños más grandes y emblemáticos de la ciudad, el Christkindlmarkt de la Rathausplatz, en la plaza del Ayuntamiento. Este mercado está catalogado como uno de los cinco más mágicos de Europa. Entre árboles decorados, luces y hasta una pista de patinaje, se encuentran más de un centenar de puestos artesanales y de comida. Este mercado también es reconocido por sus ponches calientes que se asegura son los mejores de la ciudad, así que no puede irse sin probarlos. Se destaca por un enorme árbol, que según la tradición vienesa proviene de las montañas de Tirol.
Cuentan con muchas actividades para los más pequeños, entre ellas talleres de cocina y de manualidades. Mi recomendación: deguste las famosas salchichas acompañadas de su delicioso ponche caliente de amaretto.

 

En tema de compras hay un puesto de artículos en piel, carteras y billeteras marca ‘CarlO finest leather’, un trabajo en piel muy fino y a muy buen precio, que no va a encontrar en los mercados de otras ciudades.

 

Otro mercado que no debe dejar de visitar en Viena es el Mercado del Palacio de Schönbrunn. Este es uno de los palacios barrocos más impresionantes de Europa. Construido a finales del siglo XVII, era la residencia de verano de la dinastía Hasburgo. El mercado se ubica justo frente al palacio y se destaca por su enorme árbol decorado con luces blancas. En éste hay sobre 80 puestos con deliciosos dulces y galletas de jengibre, jabones y velas de olor, y todo tipo de decoraciones para el árbol. Claro está, no pueden faltar los múltiples puestos de ‘Orangenpunsch’ (ponche de naranja) o Glühwein (vino caliente con especias) para combatir el frío. También encontrará artesanías de la zona, joyas hechas a mano, cajas de pastas típicas austriacas y las singulares herramientas hechas con chocolate oscuro.

 

En casi todos los mercados navideños vieneses encontrará el ponche de naranja y el vino caliente con especias, salchichas a la plancha, hogazas de pan rellenas de Gulash, un típico estofado de ternera y pimentón picante y ‘Käsespätzle’, plato confeccionado con harina, queso y huevos.

 

El distrito de los artistas también tiene su mercado navideño. Se trata del Spittelberg, que se encuentra detrás del barrio de los museos. Otros mercados en Viena son el del Palacio Belvedere, el de la plaza de Maria-Theresa, que ubica entre los museos de historia del arte y de historia natural, el de Altes AKH, el de la catedral en la plaza de San Esteban, el de la plaza de San Carlos.

 

Salzburgo
Una de las excursiones opcionales que ofrece AmaWaterways en su ruta de mercados navideños por el Danubio es la visita a Salzburgo, la ciudad natal de Mozart, que también alberga tradicionales mercados navideños muy famosos en Europa. El principal es el Christkindlmarkt, seguido por el Domplatz en la Plaza de la Catedral y el de la Plaza de la Residencia.

En estos mercados que ubican en recintos históricos, el olor a castañas asadas y a ‘Glühwein’ arropa el lugar. Al igual que en otros mercados, ofrecen productos artesanales y las delicias gastronómicas típicas y se destacan por contar con programas diarios que incluyen lecturas navideñas para niños, desfiles de ‘Krampus’, recorridos navideños guiados, conciertos corales, visita al ‘Christkind’ (personaje angelical), eventos musicales con instrumentos de viento desde las torres de varias iglesias y mucho más.

 

Regensburg
Ya en Alemania, visitamos Regensburg que se encuentra entre Munich y Nuremberg, designada Patrimonio Mundial por la UNESCO. Su principal mercado navideño es el del Niño Jesús en el centro histórico de la ciudad. Otro muy peculiar es el de Artesanía Artística, que se caracteriza por su oferta de muñecas, marionetas, juguetes hechos a mano, cerámicas, y pinturas en seda, entre otros. Lamentablemente este mercado no estaba operando cuando lo visitamos, así que lo anoto en mi ‘bucket list’. Eso sí, si llega a esta ciudad no puede faltar una visita la tasca de salchichas más antigua de Alemania, Wurstküche, que ubica cerca del Puente de Piedra a orillas del Danubio. Hay quienes aseguran que no se visitó esta ciudad si no acudió a la salchichería. Son pequeñas y realmente deliciosas, casi adictivas.

 

Nuremberg
El mercado de Navidad de Nuremberg ‘Christkindlesmarkt’ es el más antiguo y famoso de los mercados alemanes de Navidad, y es considerado el más visitado. Ubica alrededor de la plaza del mercado, en el casco antiguo medieval con sus impresionantes murallas. Aquí puede deleitarse con una de las especialidades más solicitadas de la región bávara, el mundialmente reconocido ‘Lebkuchen’ de Nuremberg, una galleta muy similar al pan de jengibre, cuya receta está protegida por las leyes alemanas. Entre las especialidades locales están las salchichas Bratwurst, y el pan dulce Christstollen.

 

Si realiza este recorrido acompañado con niños les encantará visitar el Museo de Juguetes. El mercado cuenta con un carrusel con renos y trineo de Santa Claus, una noria pequeña y una locomotora de vapor, escenarios ideales para esas fotos tan preciadas de los viajes con los más pequeños.

 

La bella Praga
Hasta aquí llegamos en recorrido terrestre desde Núremberg. Esta ciudad, que se caracteriza por ser muy romántica, se transforma en casi un cuento de hadas durante la Navidad. Los principales mercados de Navidad en la capital checa son los de la Plaza de la Ciudad Vieja y el de la Plaza de Wenceslao, aunque también puede disfrutar de los mercados más pequeños de Vinohrady y de la Plaza de la República.

 

La festividad inicia con el encendido del Árbol de Navidad cada día a las 5:00 de la tarde. En las tardes un coro de estudiantes suele cantar villancicos.

 

Los productos más típicos, son las marionetas y el cristal de Bohemia (suelen conseguirse a mejores precios fuera de estos mercados). El mercado de Navidad de la Plaza de la Ciudad Vieja ‘Staroměstské náměstí’ es uno de los más famosos de Europa, y también el más grande de todo Praga. La festividad cuenta con extenso programa de actividades culturales y con un pequeño pesebre con animales reales para disfrute de los más pequeños.

 

En la Plaza de Wenceslao, justo en el centro histórico, encontrará los puestecitos de ventas en madera, decorados con luces coloridas, con gran variedad de productos, desde el vidrio manufacturado, bisutería, juguetes de madera, cerámica, decoraciones para el árbol de Navidad, y artículos para abrigarse. Aquí al vinito caliente le llaman ‘svařák’.

 

En algunos de los puestos puede observar como cocinan platos tradicionales (piernitas de cerdo asadas, jamones) que suelen ser acompañados por una jarra de la famosa cerveza checa Pilsner Urquell (sin importar el frío).

 

Si opta por visitar estos mercados hay dos cosas ineludibles: tomarse una foto que parecerá de postal y saborear la mayor gastronomía posible. De eso se trata. Son dos elementos memorables para su baúl de recuerdos viajeros, así que no hay que temerle al frío.